014 El sueño de ser escritor

Una refugiada venezolana aterriza en casa de Vicente. Quiere ser escritora, habla sobre cómo salió de Venezuela y cuáles son sus planes. Daniel envidia a la gente con sueños. Ser escritor es lidiar con la depresión y la euforia. Recomendaciones para ser escritor con la computadora rota de Vicente. Huelgas en Francia, hospitales en Suiza. La rata de Vicente y la perra de Daniel.

Música: Shoes and Socks Off, Emerald Park.

Transcripción

[00:00:00.000] [SPEAKER_1]: ¿Qué más? Estamos empezando a estar un pedo hacinados aquí en la casa, weón, porque ahora estamos cinco personas en 50 metros cuadrados y me está empezando a volar un poquito loco, weón. Cuéntame cómo llegaron a cinco personas. ¿Tuvieron un hijo? No, esa fue la venganza del chavismo. El chavismo está de vuelta. Y ahora es personal. Sí, este, nada, que entonces, este, una, la hija de un profesor que Andrea estimaba mucho en la universidad, este, nada, se quedó en la calle, weón. Y entonces tuvimos que recogerla así in extremis. Y bueno, y son esas vainas que, ¿sabes? Cuando yo llegué para acá, me pasó más o menos igual. Entonces yo siempre dije como que si no fuera, o sea, como la gente que me ayudó a mí, que no me conocía, que fueron varios, fueron como cinco personas, así que imagínate meter a este loco en su casa así sin supervisión. Y entonces me ayudaron burro. Entonces dije, coño, si me llega a suceder lo contrario, o sea, voy a tratar también de ayudar a la gente porque, porque así fue que sucedió. Pero bueno, o sea, ahora sé lo que es tener una hija teenager, marico. O sea, hicimos una especie de quantum leap ahí. Sí, weón. Es este, es espantoso. Los odio a todos. Los millennials, ahora se mueran. Este. Bueno, pero la cadena de favores y tal, ¿no? Sí, sí, sí, claro. Pero aquí ya, ¿sabes? Tú te vas como acostumbrando a tu vida y no te das cuenta o no te olvidas como, como vivías tú antes. Y de pronto ahora sí, yo que, ¿sabes? Que nosotros nos paramos a las siete de la mañana con el bebé así dando patadas y coñazos. Si es que llegamos hasta las siete, a veces es a las seis y el carajo así, y te da coñazo. Después se paran ahí y quiere escuchar cuentos infantiles, hacía todo volumen a las siete de la mañana. Y bueno, esa es tu rutina y tú trabajas con eso. Y de pronto llega una persona que está así que duerme como hasta las once de la mañana. Y está así que, ¿cómo haces? O sea, como que aquí afuera estamos todos, cayendo en la coñazo.

[00:02:00.620] [SPEAKER_2]: Y tú estás durmiendo así, a patas estiradas a las once. O sea, yo me acuesto más tarde que ella y me paro muchísimo más temprano. Y no estoy cansado ni nada, pero no sé cómo, bueno, cómo le hace. Entonces, bueno. En esas estamos. Y nada, no, la echamos bien de piña. Lo único malo es que, claro, tiene una idea malísima que es que quiere ser escritora. Y entonces, estaba tratando de decirle, de disuadirla vehementemente desde que llegó. Pero como que mientras más explico los problemas y las complicaciones, como que más romántico se escucha la vaina así como que, sí, es eso. Yo también quiero tener amigos depresivos y suicidas. Suena buenísimo. Sign me up. Y entonces, no sé, creo que va a ser. Quiero que me rechacen todo el tiempo.

[00:02:48.620] [SPEAKER_1]: Sí, exacto, exacto. Y entonces me estaba explicando. Básicamente, yo también como que, ¿cuál es el plan? O sea, te piden que estés aquí, pero obviamente no te vas a poder caer mucho tiempo porque está en un desastre. Y entonces, uno de los planes, obviamente, porque tienes 18 años, es este que mandó una novela, un concurso de esos así, pero grandísimo. De esos que son como 200.000 manuscritos. Y bueno, la idea es ganarse el premio, ¿no? Y entonces, con la plata, poder vivir durante dos años y escribir otra novela. Lo cual es un plan buenísimo. Yo creo que todos hemos tenido ese plan en algún momento. Bueno, yo pienso lo mismo acerca de mi trabajo, ¿no?

[00:03:26.880] [SPEAKER_2]: ¿Cómo es eso? El mismo pensamiento mágico.

[00:03:34.720] [SPEAKER_1]: Bueno, yo pienso que llegará el momento en el que voy a hacer suficiente dinero.

[00:03:40.080] [SPEAKER_2]: Sí, sí, uno es un loco, weón. O sea, lo peor es que yo ni siquiera pienso que es dinero con esfuerzo. Yo tengo un plan en mi cabeza. Allá es donde te das cuenta de criticar a estas personas ridículos porque mis planes son peores. Pero hay un muy buen amigo mío que se va a casar en febrero en Venezuela. Y él vino a mi matrimonio. Y él vino a mi matrimonio. Y él vino a mi matrimonio. Y él vino a mi matrimonio. Y entonces yo quería ir al de él, pero no tengo la plata. Entonces, uno, mi plan es ganarme algo, a pesar de que no aplicaba para nada, pero que de alguna manera me caigan como 3.000 euros así y entonces yo pueda ir para el matrimonio del pana sin tampoco perder demasiado capital. Todavía estoy trabajando ese plan. Estoy esperando que me llamen. Mira, pero entonces esta persona vivía en la ciudad.

[00:04:24.000] [SPEAKER_1]: Coño, el cuento es rarísimo. O sea, no rarísimo. Es este síndrome del desespero en el que están cayendo muchas personas, no desespero, sino que ya estaban en Caracas y tal, y bueno, y me habló mucho de la cosa under como está ya ahorita. Porque yo, obviamente, como quiero ser escritora,

[00:04:41.600] [SPEAKER_2]: es un outsider, es como éramos nosotros, entonces, no entiende el rollo puki-puki, el reggaetón y las mises, entonces andan en su rollo normal. Y de pronto, chamo, te vas a quedar loco. Tuvo otra idea malísima, pero esta sí le funcionó. Fue que conoció a un tipo en un foro, eso es internet. Y el carajo le ofreció trabajo au pair, así que te quedas en su casa y limpias y tal. Y la caraja se vino, weón. Y tuvo la buena suerte de que no cayó en una de esas redes así de

[00:05:11.840] [SPEAKER_1]: casting de Rocos y Freddy que agarran que si chamas de Europa del Este y las encierran en un apartamento ahí y las llenan de droga y las filman durante días, ¿no? Bueno, no le sucedió eso. El tipo de verdad era una persona normal y la recibió, pero bueno, como que al rato el tipo se fastidió y se fue. Y los franceses son medio locos, ¿no? Entonces se le volaron los tapones y dijo, bueno, fuera de aquí. Y como que le tiró las maletas. Entonces, bueno, terminó en la calle y bueno, este... Nos contactó el profe y habíamos hablado con ella porque le habíamos mandado un cartón con unos abrigos, una vaina de invierno porque ella no se si estaba en el sur. O sea, estaba una cosa de verdad muy fría. Le mandamos unas cosas ahí, pues. Entonces, bueno, nada, llegó aquí. Tuvimos el fin de semana aquí y esto... El otro plan creo que es irse para Madrid o para... Tiene algo en Montpellier que están dando. En fin, esos planes son así. Yo también los tuve y no hay otra forma de hacerlo. Tú nunca vas a tener una seguridad. Porque Andrea me decía como que, coño, pero qué loco irse así. Y yo le digo, bueno, pero es que si no te vas así, no te vas a ir, weón. Tú tienes que estar... Tú estás pendiente de irte para donde sea y si te salió eso, te salió eso. Porque si te quedas esperando que... La gente que se queda esperando que si quiere un trabajo, una casa, una promesa de tal, y te dice, bueno, no te vas a ir nunca, weón, por lo menos no para Francia. Entonces...

[00:06:33.660] [SPEAKER_2]: Yo quiero llegar de gerente.

[00:06:34.860] [SPEAKER_1]: Sí, exacto, exacto. Yo estoy... Sí, yo soy ingeniero en Caracas y yo me quiero ir a Australia a que me pongan de gerente de una empresa de la Pepsi, una vaina así. De alto nivel, ganando 10 mil dólares al mes y con un carro y una casa por la playa. Bueno, sí, bueno, no te vas a ir nunca. Es lo que te puedo decir. Entonces, bueno, no se janda.

[00:06:53.180] [SPEAKER_2]: Esa historia de Oper parece... Sí, suena... Es una cosa literaria, ¿no? Es una cosa ahí...

[00:07:01.300] [SPEAKER_1]: Claro. Es que todos la hicimos.

[00:07:04.700] [SPEAKER_2]: Si Henry Miller estuviese vivo, uno de los personajes auxiliares en Trópicos de Cáncer sería...

[00:07:11.960] [SPEAKER_1]: Claro, lo cómico es eso, que justamente pensé en Trópicos de Cáncer, o sea, pensé en Henry Miller, dije... Pues claro, cuando yo estaba echando mis cuentos de mis frustraciones y mis conflictos con el... con la literatura, que ya se le ponen los ojos así como que, guau, qué arrecho. Y cuenta que estaba haciendo una especie de Miller, ¿sabes? Que tú dices, verga, la vida del tipo fue horrible, pero cuando la lees, así como que, guau, qué fino es Henry Miller, qué bien Bukowski, qué divertido es ser alcohólico, clase baja, y que no, no, o sea, lo estás leyendo mal.

[00:07:43.960] [SPEAKER_2]: Sí, pero en términos literarios está más cerca de Reggie Miller que de Henry Miller. Exacto. Sí, pero bueno, este... En esas andábamos, bueno, entonces, bueno, tratando de ayudar a la chama esta, pero el problema también es que, o sea, bueno, no sé si te ha sucedido que has convivido con gente así en espacios cerrados, pero llega un punto que por más panas que tú seas y por más panas que ellos sean, llega un momento en el cual chamo, te quieres pegar un tiro, así como que vete de aquí, que no quiero ver a nadie. Entonces, bueno, todavía no ha pasado. Sí. Pero puede suceder.

[00:08:17.020] [SPEAKER_1]: Sí, la visita comienza a apestar y tal, pero bueno, esto es una de esas cosas que que por venir de donde venimos, digamos que somos una de esas poblaciones de riesgo, ¿no? Claro.

[00:08:30.740] [SPEAKER_2]: Que nos va a pasar esto. Sí, yo he tenido cierto temor de que de que eso me suceda, sobre todo porque, bueno, uno trata mal que bien hacer la planificación familiar, pero luego el destino tiene otras ideas, ¿no? Claro. Entonces, si te encasquetas a un hijo más, la cosa se pone más complicada, ¿no? Sí. Sí, en realidad a mí, uno de mis temores es que me caiga uno de mis panas borrachos, ¿no? Y, o sea, como hijo, ¿no? Que me caiga ahí, que me caiga en la casa, porque, bueno, no tiene ningún otro lugar, se quedó varado, ¿no? Claro, claro. Se quedó varado y, ¿sabes? Y si trazas los 200 kilómetros de círculo alrededor del lugar donde está, mi casa cae en los 200 kilómetros, ¿no? Y entonces es el lugar más cercano. Y entonces, y bueno, y claro, después, una vez que caes en, que caes aquí, salir de aquí es tan complicado, porque hacer dinero es tan complicado, que la cosa se transforma en... Pero, ¿tú sabes que en realidad toda esta angustia se debe a que en el fondo una parte de mí quiere ser esa persona? O sea, una parte de mí quiere ser la persona que persigue sus sueños sin importar las consecuencias y cuando todo falla le cae en la casa a un pana que decidió organizar su vida. Y en el fondo es envidia, ¿no? Porque es algo que, ¿sabes? Si eso me llega a pasar a mí, lo que voy a sentir en el fondo es envidia. Es decir, coño, ¿sabes? ¿Dónde me equivoqué yo que tuve que planificar mi vida? ¿Y por qué no pude hacer esto por el resto de mis días, no? En primer lugar, porque es incómodo, obviamente. Y es tremendamente inconveniente. Pero por otro lado, es altamente literario, ¿no? Entonces, si es un asunto de buscar material y de tener cosas que escribir, y eso es fantástico, ¿no? Y si quieres, de verdad, si quieres seguir, ¿sabes? Teniendo ese impulso vital del adolescente que te muera, y si quieres, de alguna manera, vivir con tus propias reglas, es una cosa maravillosa.

[00:10:51.320] [SPEAKER_1]: Sí, pero así ya lo viviste, ¿no? O sea, lo cómico es que yo estoy tratando como de aprender de mis errores, o de los errores que yo percibí en los demás, cuando tenía mi edad, y yo era el de 20 años, y no decir las vainas que... O sea, yo me acuerdo donde yo tenía como 20, no sé, 24, que yo estaba escribiendo caracas cruzadas, y la estaba moviendo y tal, y no sabía muy bien, y estaba trabajando para un tipo que era sociólogo, que era argentino, y yo lo admiraba bastante porque el tipo llegó a Argentina y tal, hizo sus estudios aquí, tenía un doctorado, o sea, y le iba bien, había montado una agencia que se llama Estudios Sociológicos, era bien de piña. Y entonces le pregunto, coño, y tal, que... Y el tipo me dice así como que, pero es que tú no vas a ser escritor. O sea, tú, eso no sirve, eso no se va a vender, ¿no? O sea, no hagas nada. Y entonces, ¿sabes? Después le pregunté y me di cuenta que el tipo ya trataba una pila de cosas y no le habían salido, y terminó como que refugiado en su propia empresa, y por eso era tan amargado también. Pero, por otro lado, era como que, ¿sabes? ¿Cómo hago yo también para decirles a esta chama? O sea, no quiero tampoco lanzarla por un camino que la condición era fracaso, ¿no? Y la literatura es uno de esos caminos. Entonces, como que, sin decir como que, no, no puedes escribir, o no deberías escribir, o que es una mala idea, pero, por otro lado, tampoco es así como que, verga, yo sé que la gente cree que los escritores son divertidos y tal, y, claro, porque te ven siempre en las fiestas y en los vernizaches, en las vainas que salen bien, o en los premios que tú ganas, pero nadie te ve cuando estás así en tu casa, así, a las 3 de la tarde o miércoles, rascándote la panza, comiendo doritos, y diciendo, verga, ¿por qué no me mato ahorita? O sea, cosas así, o tus amigos que tienen problemas de droga, o alcoholismo, o se mueren, una pila de cosas que tienes que vivir como escritor, y entonces, claro, ¿cómo le explicas eso sin tampoco aterrorizarla y sonar como el, justamente como sonaba el tipo este conmigo? Yo no quiero que la tipa escribiese como que, ah, pero es que Vicente como no pudo, o como, bueno, como no llegó muy lejos este, por eso anda re hecho y celoso, y envidioso, y no quiere que yo haga lo que yo hago. Entonces, ¿cómo decirle como que, verga, la vaina es complicada, tienes que tratar de hacer esto y esto y esto, sin sonar como un maldito loco así, un viejo cascarrabias?

[00:12:57.380] [SPEAKER_2]: Sí. Aunque, claro,

[00:12:59.300] [SPEAKER_1]: cada quien, uno solo puede hablar desde la experiencia si uno va a hablar de ese tema, ¿no? Claro.

[00:13:06.620] [SPEAKER_2]: Y las probabilidades dan como para que tú, para que la gente no te aprecie como tú crees que te deben apreciar. Eso es lo que dictan las probabilidades. O sea que, es bastante probable que seas un mal escritor.

[00:13:28.020] [SPEAKER_1]: Sí, exacto. Y que haya una distancia entre lo que tú piensas acerca de ti mismo, lo que tú piensas acerca de lo ingenioso que eres, y en realidad cuán ingenioso eres, ¿no? Claro. Sobre todo en mercados altamente competitivos, porque con gente mucho más leída que tú, ¿no? Entonces, claro, y bueno, cuando uno es joven, uno tiene quizás a su favor esa hum... la valentía de rozar ciertos temas que han sido muy bien tratados, ¿no? Porque simplemente no has leído lo suficiente como para darte cuenta que estás peligrosamente cerca de una idea que ya ha sido explorada hasta el fondo. Y entonces te queda esa temeridad y bueno, y de ahí, a partir de esa temeridad, es que terminas escribiendo algo que algunas personas reconocen que es valioso, ¿no? Y algunas personas incluso deciden ignorar lo cerca que pasas de estos temas, o piensan que este tema está maduro para un... para revisitarlo. Y entonces deciden mirar para otro lado y decir, mira, está buenísimo esto que escribiste, ¿no? Pero, pero, es bastante probable que tú mismo, ¿sabes? Veinte años después, vuelvas a leer eso y digas, pero qué cosa tan horrible, ¿no? ¿Cómo alguien pudo creer en mí?

[00:14:49.000] [SPEAKER_2]: Claro, claro. Es que justamente en ese desfase que mencionabas entre como que el escritor percibido y el escritor real, en esa... en ese desfase es que, bueno, se mueve lo que es la euforia y la depresión de todo el escritor, ¿no? O sea, porque yo estaba revisando mi manuscrito, como te decía, y entonces tú lo lees y de pronto tienes una percepción y dices, ah, esta vaina es malísima y de pronto lo lees y no es tan malo como tú pensabas que iba a ser y, como dices tú, de pronto tiene unas cosas así, cute. Y entonces, ¡oh! Y entonces esto no está tan malo y te sientes eufórico, o sea, dices, sí, vale la pena, y de pronto lo dejas y lo vuelves a retomar una semana más tarde, otro pedazo y este... y te das cuenta, o sea, y te sientes malísimo porque la vaina no te gusta, pues. Y entonces esa ciclotimia y de tener, o sea, no sé, yo veo la escritura muy como, claro, si escribes así de manera apasionada y la vives es un sub y baja, bueno, o sea, vas a pasar de la euforia a la depresión, de la euforia a la depresión, pero no es una cosa lineal, por eso parece muy aburrido esos escritores así, bueno, como Jean Dormezón, que se acaba de morir en Francia y todo el mundo está haciendo un desastre aquí, que son como escritores académicos y tal, que el tipo hizo lo que tenías que hacer y entonces hizo la normal superior y todo el mundo supo que el tipo iba a escribir y una cosa muy chata y lleno de premios y cosas, pero muy, no sé, muy calculado, y entonces al menos yo no lo vivo así y de pronto es una buena manera de vivirlo, pero sí, o sea, justamente en esa distancia entre lo que tú crees y lo que percibes es jodido, y por eso también es que la escritura es un arte, ¿no? Como dices, tú, tú lo pones allí, dejas tus tripas y dentro de 20 años lo vuelves a leer y dices verga, pero qué mamarracho la persona

[00:16:33.900] [SPEAKER_1]: escribió esto. Debemos estar como en la cuarta generación después de Hemingway, cuarta, quinta, cuarta, ¿sabes? Después de París en una fiesta, ¿no? Y bueno, yo entiendo, la idea sigue siendo atractiva, ¿no? La idea de

[00:16:55.500] [SPEAKER_2]: que si tú eres joven y llegas a esa, llegas a ese lugar y se te destapa el cerebro, ¿no? El 75% es el simple hecho de estar fuera de tu casa o del lugar donde naciste y el 25% es el hecho de estar en ese lugar, ¿no? Propiamente, ¿no? Claro, claro.

[00:17:14.220] [SPEAKER_1]: Entonces, claro, ¿cómo haces tú para no arruinar ese sueño? Dejar que el diamante brille, pero a la vez como transmitiendo la idea de que escribís como ya decías Ignacio, ¿no? Que es un asunto que tienes que hacer regularmente y bueno, y tienes que también mirar cómo los demás lo hacen, por si acaso la estás cagando. Sí, sí.

[00:17:50.620] [SPEAKER_2]: Es que creo que también hay una diferencia entre escribir, o sea, ser escritor y tal y qué sé yo, y luego, y luego vivir de eso, ¿no? O sea, como que una cosa que no tiene nada que ver. Entonces, este, claro, yo le pregunté a ella y teníamos la misma idea que tenemos todos cuando tenemos su edad, que entonces ella quiere escribir novela, narrativa, y de pronto artículos para periódicos y toma fotos, también para revistas. Y eso está muy bien, pero ese mercado ya no existe, para empezar. Entonces, ya por ahí está jodido. Y este... Y bueno, o sea, no sé, es complicado porque también no quiero ser como... O sea, es la hija de un profesor que Andrés estima mucho. No quiero que el tipo de pronto, ¿sabes? En el futuro, ¿qué pasó con tu hijita? El coño se volvió loca, se empató con otro adicto ahí y tal, la está viendo en un sótano, y eso es por culpa de Vicente, que le dijo que siguiera su sueño loco, en vez de decirle que no, ¿sabes? Pero bueno, no sé. Cada quien tiene que hacer su camino. Pero lo que le he recomendado es eso, mi recomendación. Es la misma para todo el mundo que quiere escribir, o ser escritor, o escribe. Es como que, ¿qué hago? Verga, lee todo lo que puedas. Lee todo lo que puedas, todo el tiempo, todo lo que puedas, lee, lee, lee, lee, lee. Si quieres ser este escritor, la primera cosa que tienes que hacer es un gran lector. Y todo, todo lo que te caiga entre las manos, todo lo que te recomienden, pásate el tiempo leyendo. Después lo demás se resuelve como solo. No te preocupes por lo demás. Pero... Tenés que haber visto la cara que puse cuando me dijo, ¿no? Que mi libro... Bueno, es en primera persona, una persona que va por Caracas, así, y yo sé que... ¡Ahhh!

[00:19:28.640] [SPEAKER_1]: Y después me atrapé, así, como que, no, no, no, digo, este, sí, todos empezamos en algún lado.

[00:19:34.220] [SPEAKER_2]: Claro. Pero sí.

[00:19:37.660] [SPEAKER_1]: Pero sí. Yo diría

[00:19:40.660] [SPEAKER_2]: también que... Estaba a punto de decirle como... Agregando esa lista, consíguete el grupo de apoyo más brutal que puedas conseguir. Brutal en el sentido de descarnado, ¿no? Claro. Porque mientras... Mientras menos... Mientras menos condescendientes sean contigo, mejor escritor vas a ser.

[00:20:06.520] [SPEAKER_1]: Sí, totalmente. Una pérdida de tiempo. Una pérdida de tiempo que te digan que escribiste algo bonito.

[00:20:13.160] [SPEAKER_2]: Sí, y también... Y reúnete con gente que esté, de pronto, no... No que escriban. O sea, yo, por ejemplo, yo no me gusta mucho estar con escritores. Aparte de los que son amigos míos, pero por otros motivos. Pero me parece más interesante estar con gente que hace cosas parecidas que si fotógrafos, cineastas, músicos. Esos son los que te van a ayudar a avanzar. Si estás... O sea, no hay nada más fastidioso y pedante que un círculo de escritores, weón. Y entonces todos están ahí reunidos leyendo a William Blake. En cambio, si estás con gente en otros medios, sobre todo en medios muy distintos al tuyo, que de pronto les puede ir bien, y eso no te afecta a ti. O sea, porque no es porque el pana firmó con una disquera, que tú vas a decir ah, pero a mí no me firma. Bueno, porque yo no hago música. Eso no es lo mío. Y entonces te puedes alegrar por lo que le ha sucedido. A él, a la vez que lo vas acompañando y viceversa. En cambio con la escritura, bueno, como con muchas formas de arte, es muy egoísta y hay mucho celo y mucho egocentrismo. Entonces, obviamente, si tú escribes y el otro escribe, y entonces los dos mandan para un concurso y se lo ganó uno, el otro va a estar ahí como que, wow, chavo, pero es que tú, ¿sabes? Se crea problema. Entonces sí, yo le agregaría a eso como que, sí, o sea, tienes que vivir la cuestión, pues. Si no, o sea, tienes que vivir tu vida bohemia y tu cosa, sobre todo si tienes 20 años. Y sí, búscate a artistas, fotógrafos, músicos y tal, y pásatela con ellos y vea qué pasa. Y de pronto, sí, de pronto después terminas trabajando en Goldman Sachs a los 35. Uno nunca sabe. Pero por lo menos trata, o sea, si vas a tratar, trata. Básicamente, ¿no? Entonces es complicado. No me quiere dar su manuscrito. Eso sí me pareció chimbo. Le he preguntado varias veces. No me lo quería dar porque el papá le dijo, dáselo a Vicente. Y yo dije, ay, no sé, y tal. Y después le di caracas cruzadas, que conseguí un ejemplar ahí, se lo estaba leyendo y ahora menos me lo quiere dar. Y así que no vale, pero dame tu vinyl, quiero leerlo. O sea, no sé.

[00:22:02.040] [SPEAKER_1]: Pensará que no vale la pena.

[00:22:04.180] [SPEAKER_2]: Sí, exacto. Como que no te va a gustar y que, pero déjame a mí. O sea, yo leo muchas cosas muy raras. Ayer estaba leyendo comiquitas, weón. O sea, a eso a mí no me importa. Pero me da como interés, me interesaría saber como que qué escribe una joven de 18 años ahorita en Venezuela y cuáles son las referencias. Y la, porque me dice, no, aquí uso mucha música. Y yo, genial. A mí, o sea, me encanta utilizarla música en la escritura. Y estuvimos hablando de banda. Eso sí. O sea, lo chimbo por otro lado, o lo bueno, es que me quedaba así como un niño otra vez, porque tenía años que no iba a ir en la casa, que no fuera parte de la familia. Y bueno, el sábado nos quedamos hasta las 3 de la mañana viendo videos de YouTube, ¿sabes? Y qué coño, ¿viste este en vivo de Jack White? Ponlo ahí y tal. Ah, mira este y tal. Y mostrándole conciertos y vainas de música francesa. Y ahora ponía vainas de música venezolana. Bueno, bebiendo y fumando hasta las 3 de la mañana con una chama de 18 años. Entonces, este, eso fue fino, pero después dije como que, ¿qué estoy a hacer? Yo no tengo 18 años, qué sé yo. Se fumaron toda la vaina, ¿no? Sí, sí, sí. Eso fue, sí, se fumaron todo mi monte. Qué fastidio. Pero bueno, este, nada, habrá que conseguir más, lo cual siempre es un proyecto. Chamo, esa

[00:23:16.500] [SPEAKER_1]: casa es buenísima. Podrías hacer como un centro de aquel, de escritores exiliados. Exacto, exacto.

[00:23:23.500] [SPEAKER_2]: Sí, sí, sí. Te ponen videos, te ponen videos de YouTube, te dan consejos sobre escribir, te dan montes, qué más quieres, ¿verdad? Sí, sí, sí. No, vino, la comida, toda la hemos hecho nosotros, pero entonces... Más nada. Pero sí, no sé, sí, sí. Bueno, o sea, si no despega, no va a despegar nunca. Entonces... Claro.

[00:23:37.800] [SPEAKER_1]: Básicamente. Pero sí, no, y eso también, te das cuenta, tienes que hacer otro plato de comida, lo cual ya es otro problema, ¿no? Porque tú estás haciendo dos platos de niño, más los dos platos de adulto y ahora son tres. Entonces, en fin. Pero vamos a ver, vamos a ver. Ojalá le haya ido bien, ojalá se pueda conseguir su, lo que quiere, o sea, quiere ir a París un rato y tal, y qué sé yo, que le encanta. Entonces, ojalá le le vaya bien, pero uno nunca sabe, ¿no? O sea, puede puede cambiar. Este... Y lo... En mi experiencia pasada, lo que tienes que evitar es que la relación degenere y llegue a un punto en el cual odias a la persona. Que me sucedió una vez con una chilena, una chilena amiga de un amigo que yo no conocía, y vino que por una semana y se quedó tres. Y entonces, yo así, qué coño. Y estábamos en un estudio, estábamos yo, mi mejor pana, que está en Canadá, y esta chama en la sala durmiendo. Y entonces, este, yo me iba a trabajar, y regresaba, y la caraja así en el sofá, viendo comiquitas y vainas, sí. Y entonces llegó un punto que yo así que, no, mira, pana, tienes que irte de aquí. Eso es, eso es. Claro, lo que pasa es que

[00:24:41.580] [SPEAKER_2]: claro, uno dice ahora, bueno, pero uno no quiere repetir los errores y eso, pero... Pero al final, bueno, uno no quiere repetir los errores porque ya los cometió, pero, ¿qué pasa si nunca dejas de cometer los errores? Y entonces, los errores son continuos y se transforman en tu vida y aprecias una vida llena de errores, ¿no? Capaz eso es la, esa es la clave, ¿no? Que nunca te despiertes de los errores, sino que que continúes tu vida de errores hasta que hasta que te mueras.

[00:25:14.840] [SPEAKER_1]: Y entonces, y tu vida de errores sea esto,

[00:25:15.600] [SPEAKER_2]: ¿no? Sea este asunto de que de que tú vas, bueno, de pana en pana, como Henry Miller, ¿sabes? Pidiendo a un amigo distinto que lo invite cada uno de los días a comer, ¿no? Exacto, exacto, sí, sí. Sí, bueno, yo, yo, todos hicimos eso, pero eso tiene un techo muy bajo, weón, o sea, la gente se, la gente se cansa rápido, se dan cuenta rapidito cuando tú estás como que calculando dónde vas a comer y tal. Este, pero bueno, no sé, o sea, hay una parte de mí también como que ya cuando, cuando sales de Venezuela y tal y estás en otro, en modo supervivencia y qué sé yo, recogiendo gente así y tal y ayudando, como que ya los patrones morales y las reglas y las cosas se fueron por la ventana, ¿no? A partir del momento en que en que hiciste todo lo que te dijeron que tenías que hacer en la vida, este, fuiste bueno estudiando, este, no eras muy borracho, no hacías nada malo, tenías tu novia, tal, y nada funcionó y terminaste, ¿sabes? Ganando un sueldo mínimo de mierda en Europa, dices, bueno, no, pero entonces ahora que se jodan todos con lo que más la gana. Entonces, a ver qué pasa. Claro.

[00:26:15.040] [SPEAKER_1]: Chamo, entonces se les jodió la computadora, weón. Sí, justamente que hablábamos de eso, creo que estoy, estoy en el ciclo, en la etapa computadora rota, como que siento, yo creo que te dije, como que desde que se rompió la computadora

[00:26:27.180] [SPEAKER_2]: como que todo empezó a ir mal. Pequeños detalles así, vainas que no funcionaban, este, y se fueron como, como encadenando cosas chimbas, chimbas, chimbas, y yo me empecé a rechar también, y estoy todavía como en ese pedazo que la computadora todavía sigue rota, y las cosas están mejorando, ¿no? Este, por los alias y los azares de la vida, pero sí, chamo, o sea, nada, la llamé a un diagnóstico y me dijeron como que hay 99 por ciento de chance de que sea la alimentación, entonces son 20 euros y hay un por ciento de chance que sea la carta madre, que son como 700 y por supuesto como estamos en este periodo, este lo que se dañó fue la carta madre, que son 700 euros, no la alimentación, que son 20, entonces no la voy a reparar. Siempre son 700 euros. Yo he escuchado ese número desde hace por lo menos 15 años. Sí. Es el mismo número siempre, es como, sí, es como el número por defecto de cuando tienes una falla catastrófica en la computadora, usualmente es la tarjeta madre y usualmente son 700 euros, como la tarifa plana de los problemas de, de los problemas graves de computación. Yo creo que el secreto está en comprarte algo que valga menos de 700 euros, porque entonces la reparación...

[00:27:47.260] [SPEAKER_1]: Pero es que es eso, esta la compré, me costó como 400 y le dije al tipo, el tipo dijo, no, imposible, esa no vale más, y dije, no, pero yo me acuerdo cuando la compré, o sea, pero, ah, en fin, no sé. O sea, son cuestiones del... Supongo que también es la vida tratando de enseñarme a no pegarme a las cosas. O sea, la cosa así, material y tal, así mismo. Olvídate de la computadora, olvídate de esa vaina, el manuscrito está en la nube de todos modos, entonces, ¿por qué te estás preocupando?

[00:28:12.940] [SPEAKER_2]: Entonces, bueno, no sé. Sí, es probable. En esas estamos, loco, en esas

[00:28:18.400] [SPEAKER_1]: estamos, y bueno, y llegando a la Navidad, y como te dije, ayer hubo otra vez huelga en la maldita guardería, chamo, y entonces, hoy vamos a llevar a los chamos, y Andrea me dice, vas a ir para la guardería, y dije, que ni de vaina, si yo voy para esa vaina estrangulo a alguien. ¿Estás loco? O sea, toda la semana, y le hemos hablado en el podcast, o sea, van a decir que es el podcast de la huelga, o sea, llama a esta vaina. O sea, todo el tiempo una huelga. Entonces, ayer éramos yo y David, aquí, viéndonos la cara, y entonces, por supuesto, como

[00:28:48.320] [SPEAKER_2]: adivinarás también, David perdió el control de la televisión, y entonces, básicamente, pasé toda la mañana así viéndole, y que, ¿dónde está el control? ¿Dónde pusiste el control? Y el bebé así que, uuuh, y dije, coño, la madre, odio mi vida. Sin computadora, sin televisión, con el internet que se cae, sí, sí, estamos muy muy, sí, lumpenizados por acá. Y dentro de unos años, vamos, estamos viendo muebles, y va a aparecer el control de la televisión que tenías hace 10 años, ¿no? Ahí, ¡ay, aquí estaba! Entonces, bueno, estaba así de a toque, porque, coño, entre, porque eso también, como que, estas son mis vacaciones, y la quería aprovechar para leer y escribir, y encima los tipos estos de la guardería me tiran al bebé encima el lunes, y así que, coño, pero era mi día libre,

[00:29:34.180] [SPEAKER_1]: ¡qué fastidio! Me resulta impresionante la, las libertades laborales que tienen en la, en la creche esa, de verdad, que...

[00:29:42.140] [SPEAKER_2]: No sé cuál es el, el... Me explicaron algo, ahora se están quejando de algo que debería importarme, pero, o sea, llega un punto en el cual tú dices como que, pana, pero es que esto, o sea, el hijo de Macron no estudió en mi creche, o sea, y no está ahí, o sea, yo no estoy estudiando ahí con el hijo de Trump, pues, vamos, o sea, no les importa, vamos a hacer otra cosa, o sea, si quieren marchar, vamos a marchar, vamos a hacer otra cosa más efectiva, yo les escribo un tratado, no sé, hacemos un slam, una poesía, pero qué fastidio, la maldita huelga todo el tiempo, bueno,

[00:30:08.800] [SPEAKER_1]: en fin.

[00:30:10.120] [SPEAKER_2]: Y entonces, bueno, nada, o sea, entre una cosa y la otra, y la casa está completamente desordenada, porque, chamo, o sea, David ya está, ya está caminando, no sé cómo estará tu, tu hija Nina y tal, ya camina, y jala todo, agarra todo, lo tira al piso, y se ríe, lo cual es súper cuchi, y es adorable, pero las cosas siguen en el piso, y entonces sabe, está así, ja, ja, ja, qué cómico, y cuando vengo, ¿dónde está el control? Coño, la madre.

[00:30:35.060] [SPEAKER_1]: No, todavía no he empezado a caminar, estamos con fiebre, eso es lo único.

[00:30:38.720] [SPEAKER_2]: Fiebre, coño, efectivamente, sí. Todo el mundo tiene gripe en casa, y entonces

[00:30:42.300] [SPEAKER_1]: el otro día la mayor se dobló el pie en unas escaleras, y entonces llegó diciéndole a la mamá que se había doblado el pie, entonces, y está como cojeando, ¿no? Entonces la llevé para el, llamé, llamamos a al servicio de pediatría de guardia, porque era fin de semana y tal, y entonces nos dijeron, bueno,

[00:31:09.220] [SPEAKER_2]: llévela hasta el hospital, entonces la llevé hasta el hospital, que la vaina es una clínica, y la clínica en sí son como casitas, ¿sabes? Como antiguas mansiones de siglo XVII, XVIII, XIX, que queda como en un campus, y entonces hay varias casitas, y las casitas son los edificios de la clínica, ¿no? Y bueno, y tienen uno que otro edificio moderno y tal. Entonces en este edificio moderno, en uno de estos edificios modernos, queda la emergencia de pediatría, ¿no? Y entonces, y es un edificio, o sea, desde afuera se ve como un edificio solo de planta baja, ¿no? Como de una, o sea, es como sin plantas, ¿no? Y resulta que tú entras, y rodeado de una fuente, ¿no? O sea, tú estás rodeado de una fuente, el edificio está rodeado de una, como de un espejo de agua, y tú entras por un puente, ¿no? Al edificio. Y cuando entras, en el centro del edificio hay una pecera de dos pisos, juego. La pecera va desde la planta baja hasta el sótano, porque los constructores están en el sótano, están bajo tierra. Claro, para preservar el perfil de altura de los edificios circundantes, ¿no? O sea, el edificio tiene solo la planta baja, porque está ya rodeado de casitas. Pero la broma es una fucking guarida de supervillano de James Bond. Tiene una pecera de dos pisos, una pecera gigante de dos pisos. Los tipos cogieron peces, la fauna típica del lago de Tanganyika, y reprodujeron el hábitat natural de esos peces y los pusieron ahí.

[00:32:48.940] [SPEAKER_1]: Entonces, claro, y como sala de espera para niños es perfecto, porque están todos, ¿sabes? Están las muchachadas, rodeando la pecera, y están todas ahí pegadas a la pecera, ¿no? Y hay peces grandes, huevón. O sea, de verdad, que es una pecera gigante. Y los consultorios están abajo, están bajo tierra. Por supuesto, no tienen ventanas porque están bajo tierra. Lo que tienen son tragaluces. Y los tragaluces, en realidad, están debajo del espejo de agua.

[00:33:12.460] [SPEAKER_2]: Entonces, qué bueno que de alguna manera sea más apetecible estar dos horas y media como un huevón ahí esperando que te atiendan. Y entonces, al final, claro, cuando llegó la hora de que la viera el medio, el médico, al chamán no cojeaba nada, ¿no? No solo no cojeaba nada, sino que yo le decía, pero muéstrale al doctor y entonces cojeaba de mentira. Exacto. Coño, bueno, sí, así es, ¿no? Entonces,

[00:33:41.420] [SPEAKER_1]: entonces, bueno, nada, ese fue el domingo. Así transcurrió mi domingo.

[00:33:50.220] [SPEAKER_2]: Los fines de semana a veces no te da chance de hacer nada, porque bueno, en fin.

[00:33:53.640] [SPEAKER_1]: Espero que nos los agradezcan, espero que por lo menos en el futuro escuchen este podcast y digan como que, coño, mi papá sí le importaba, no era tan rata como yo pensaba. Hablando de todo como los locos, ¿tú sabes de dónde sale el mito? Te estoy preguntando porque yo no sé, no es una pregunta, pero ¿de dónde sale el mito ese o la leyenda de que la gente con pecera es homosexual? Supongo que será por la cosa, pensando justamente,

[00:34:19.800] [SPEAKER_2]: será por el vientre, el vientre materno, el agua, no sé.

[00:34:24.860] [SPEAKER_1]: Sí, puede ser, sí, quizás las peceras suenan como el vientre y tal. Pero sí, definitivamente tenemos alguna especie de encanto con el hecho de encerrar los peces en un tanque para mirarlos, ¿no?

[00:34:39.580] [SPEAKER_2]: Sí, pero una vez me estaba preguntándose con un pana también, pero es que los peces no se recuerdan nada, o sea, no tienen, no es nada, no lo estás torturando ni martirizando, depende de qué pez sea, ¿no? Pero al encerrarlo ahí, es mejor que encerrar, qué sé yo, una serpiente en una pecera también, que la gente lo hace, es como más loco. Los peces esos no se acuerdan de nada, o sea, son... Yo tuve pez, peces cuando era chiquito, tenemos un pez y se llamaba Bobby Fish, obvio, ¿no? Entonces...

[00:35:08.280] [SPEAKER_1]: Y bueno, qué sé yo, fueron mis primeros traumas, porque se murió y tal, y aquel rollo, y mi mamá creo que lo lanzó por la poceta. ¿Lo encontraste tú?

[00:35:18.880] [SPEAKER_2]: No me acuerdo muy bien, y era muy chiquito, tenía como siete años. Sí recuerdo que era un desastre lavarlo, porque habíamos comprado como que el kit de entrada, que es el más barato que te dan, que tienes tú que cambiar el agua. O sea, agarras como con una espátula y sacas el pez, lo metes en una bolsa de plástico mientras limpias la pecera, no era la pecera grande que es la que tienes que tener, que tiene como que el limpiador natural y el corroncho y tal. Y en eso andábamos, y me acuerdo que un día llegué y el bicho estaba como muerto, y mi mamá lo botó. Sí, sí, mi historial con los animales ha sido espantoso. Yo después estuve y no sé si te conté que cuando tenía como doce años tenía una rata, pero una rata, o sea, literalmente una rata. No era un hámster, no era un ratón, era una rata. Y tenía una rata de mascota.

[00:36:05.220] [SPEAKER_1]: Chamo, ¿por qué? ¿Primero a dónde la sacaste? Es que ese es todo un cuento. Es que yo leía unos libros de infantiles de Inglaterra, de William the Bat, una vaina así, que es un clásico que todos los ingleses se lo saben, pero más nadie del resto del planeta. Y este... Y resulta que William the Bat tenía una rata. Hay un cuento en el cual William the Bat tiene una rata, y entonces el tipo se lleva la rata a la iglesia, y entonces la rata sale caminando durante la misa y tal, porque es una cosa muy inglesa, o sea, iban al colegio en uniforme y tal. Y entonces yo dije, ay, yo quiero una rata, y entonces él le enseñaba que se bailara y tal, y hacía travesuras como en esos cuentos de niños. Yo era una rata y mi mamá trabajaba, como ella es neutróloga, trabajaba en un laboratorio, y tenían ratas blancas, de esas de laboratorio. Y bueno, me trajo una, bueno, y entonces tenía mi rata en la casa. Se llamaba Pepe, no sé por qué, pero se llamaba Pepe.

[00:37:04.300] [SPEAKER_2]: Y eso fue un vacilón, porque una vez fuimos a la playa, y en el apartamento que estábamos, yo la solté en el balcón, y lo bueno de las ratas es que son muy inteligentes, entonces no se lanzan por el balcón. Y la solté en el balcón para que caminara, y el vecino de arriba se asomó y vio a la rata, bueno. Y entonces, al día siguiente, viene y nos dice, no, que tienen que fumigar, porque en el apartamento de ustedes hay ratas. Y mi mamá le dijo, no, pero es que esa es la mascota de mi hijo, se llama Pepe.

[00:37:28.620] [SPEAKER_1]: Y el tipo se quedó loco, sí, sí, sí.

[00:37:34.120] [SPEAKER_2]: ¿Y qué le pasó a Pepe?

[00:37:35.100] [SPEAKER_1]: Coño, fue horrible. Una vez subiendo de la playa, nos fuimos a casa de mi primo Leo y tal, a almorzar, y nada, la dejamos en el carro así, con los vidrios arriba, chamo, y pensamos que nos íbamos a detener nada más un ratico, y al final nos pusimos a almorzar, y cuando fuimos a buscar la rata para mostrarla, a pesar que mi tía Cristina estaba como que, no, no, no, pero es que sí, tía, tienes que ver la rata. La fui a buscar, y la bicha estaba tiesa, y ese bola, y entonces nada, mi mamá la agarró, estábamos por Chula Vista, y la lanzó por la montaña, así como que, por si acaso, si está viva, que salga caminando y tal, y yo, vale, pero fue todo muy loco, y de ahí dije como que no quiero más animales, no quiero más mascotas, esa vaina es demasiado horrible. Encima, no estaba apegado a la rata, es una rata, no te puedes apegar como con un perro o un gato. Pero me pegó burro, porque era un chamo, pues. No entiendo muy bien por qué la gente le compra mascotas a los chamos, bueno, no sé cómo lo verás tú, de pronto quieres comprarle mascotas a tus hijos, pero yo por lo menos es como que no. No, yo preferiría que no, pero lo veo como algo que puede ser inevitable, o sea, que quizás sea inevitable, pero yo preferiría que no. Claro, hay, por supuesto, todas las lecciones que los chamos aprenden con las mascotas, está bien, todo muy bien, pero por otro lado, bueno, puede resultar traumático, ¿no? Al final, bueno, para ser honesto, claro, yo recuerdo con mucho cariño mis mascotas, pero yo no estoy muy seguro acerca de las lecciones, ¿sabes? Porque también es verdad que mis padres no me forzaban a encargarme de las mascotas, o sea, me encargaron de las mascotas bien, pero no o sea, no era como una como una obligación, o qué sé yo, no. ¿Y qué

[00:39:17.540] [SPEAKER_2]: mascota tenías? Que tenías un perro. Sí, perros, pero a medida que fui haciéndome mayor, las relaciones que tuve con las mascotas fue como más como más profunda, como más digo, como con más inversión emocional, ¿no? Entonces, ¿sabes? Ya así como además de 20, qué sé yo, teníamos una perra que era que cuando envejeció, empezó a darle, empezó a darle ataques de epilepsia, y entonces, primera vez que vi uno, fue, bueno, bastante impactante, ¿no? Y, de hecho, yo, hasta hasta que tuve hijos, nunca había experimentado la misma sensación de, ¿sabes? Como de urgencia e impotencia. Exacto. ¿Sabes? Como

[00:40:04.160] [SPEAKER_1]: cuando tienes un hijo enfermo que tiene, te da esta broma loca, así, de de que sientes que tienes que hacer algo de inmediato, pero no sabes qué. Sí. Y bueno, y eso, a medida que eso, que fui envejeciendo o haciéndome mayor, fue que empecé a como caer en conciencia de bueno, de que de que estos seres estaban ahí, no estaban ahí dados, sino que bueno, yo tenía una responsabilidad con ellos y todo eso, ¿no? Pero de chamo, yo creo que eso que dicen de que de que tú, que supuestamente los chamos aprenden a tener unas mejores rutinas o qué sé yo, conmigo no creo que haya funcionado. Pero es por lo que te digo, porque mis padres no me forzaban a hacerlo, ¿no? Entonces, más bien, ellos se terminaban encargando de las mascotas porque, bueno, eran mascotas de ellos también, ¿no?

[00:40:53.140] [SPEAKER_2]: Sí. Pero no se supone que el aprendizaje va más en el sentido de que experimentas la muerte de un ser querido. Creo que por ahí es la cuestión. No tanto las tareas y las obligaciones de bajarlo a caminar y tal, sino que cuando se te muere el perro o el gato, como que el niño confronta la pérdida. Claro, pero si tienes

[00:41:09.000] [SPEAKER_1]: un perro, eso es una cosa que, o sea, la muerte de un perro lo experimentarás dos o tres veces en la vida,

[00:41:15.920] [SPEAKER_2]: ¿no? Sí. Es espantoso, se me ha escuchado.

[00:41:19.440] [SPEAKER_1]: Sí, sí. Y una vez, el más espantoso que he vivido no era mío, era de una novia mía y ellos habían llegado de... se habían ido de vacaciones, ¿no? Y habían dejado los perros y estábamos como el primer día, el segundo día, después de que ellos volvieron de vacaciones y estábamos como que varias personas ahí, ¿no? Entre ellos un primo mío. Y entonces como que vamos hacia la parte de atrás de la casa y sentimos el olor

[00:41:48.500] [SPEAKER_2]: y nos asomamos así como por la ventana del jardín y resulta que bueno, se veía la masa de pelo y un mosquero. Resulta que el perro tenía días muertos ahí, ¿no? Y ellos no se habían dado cuenta. Y entonces mi primo y yo tuvimos que levantar ese perro, meterlo en una en una bolsa de basura y después llevarlo a, o sea, tirarlo por ahí, ¿no? Cuando fuimos a levantar el perro, que lo cogimos, o sea, nos enguantamos las manos con la bolsa de basura, ¿no?

[00:42:18.520] [SPEAKER_1]: Y cuando le agarramos las patas, la piel de las patas se desprendió de los músculos, de los huesos. Sí, señor. Se nos vino, ¿sabes? Nos quedamos así con el pellejo en las manos. Así que tuvimos que meter las manos más adentro y tuvimos que levantarlo por el cuerpo. Claro. Joder, pana. Bueno, pasamos, ¿sabes? Como dos días balanceándonos, agarrándonos las piernas, balanceándonos en un rincón. Exacto. Así que

[00:42:48.060] [SPEAKER_2]: no, no, no, no, no, no. Sí. Sí, es horrible, pero bueno, eso,

[00:42:55.140] [SPEAKER_1]: más de una vez, eso, es una cosa horrible, sobre todo si es un accidente o algo así, de verdad que es muy fuerte. Sí, debe ser rudo. O sea, yo no lo viví, gracias a Dios. Bueno, con la rata ya se fue un poco menos, pero lo que te iba a decir, ¿sabías que? Bueno, este sábado justamente me acordé de eso, que en París hay todo un problema, básicamente una epidemia, de gente que se le mueren los gatos, o los perros, y los entierran en cementerios así, que es decir, de perlas. Sí, donde está Jim Morrison, de Montmartre, así que sí, creo que está al lado de Cortázar, y lo entierran ahí en Montmartre. Bueno, en Montparnasse, que está Cortázar. Y entonces, es todo un peo, y el viernes justamente fui a una fiesta, de un pan, y le digo, ¿qué pasó? Y me dice, se murió mi gato, y el tipo lo fue y lo enterró justamente en Perlas. O sea, tienes que ir de noche, ¿no? Te imaginas, tienes que brincar el muro, una pala, una vaina, y la gente entierra su gato y su perro por ahí, güey. Y entonces el carajo lo enterró, porque se le había muerto su gato, se regresó para su casa, y resulta que su novia le dijo que cómo era posible hacer eso, que sus hijos querían cremar al gato. El tipo se volvió a Perlachés, así a las once de la noche, volvió a saltar el muro, exhumó su propio gato, y luego fueron al veterinario para ver cómo se quemaba, así en el horno ese, que le chicharran a los cadáveres.

[00:44:13.080] [SPEAKER_2]: ¡Chamo! No hay un libro de Stephen King que va de eso.

[00:44:16.780] [SPEAKER_1]: Y me acordé también que un pana justamente, es la segunda vez que escucho un cuento así, porque la primera vez que escuché ese cuento, fue el pana a un pana, que también hizo lo mismo, que saltó, el pana a un pana que saltó, y fue para eso, chamo.

[00:44:33.300] [SPEAKER_2]: Si Stephen King hubiese escrito esa idea de tener que exhumar el gato, uno cuando le se metió en animales hubiese dicho, no, esto no es posible. Sí, pero es extraño como la gente se apega, sí, sí. En fin. No sé, creo que tengo demasiados problemas en mi vida, como pues está también echándome encima un problema de mascota, ¿sabes? ¡Gracias!

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